• Negrete #1401, San Fernando, Chile.
NO ES UN HASTA SIEMPRE.- Ana María Moraga Illesca
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NO ES UN HASTA SIEMPRE.- Ana María Moraga Illesca

Si le preguntamos a cada enfermero o enfermera por el nombre de Ana María Moraga Illesca, todos puedes concordar en una sola palabra: “gracias”. Así es la querida Sra. Anita, la primera subdirectora de enfermería en la historia de nuestro Hospital San Fernando e incluso la primera en la red asistencial de la región… 

Conversamos con ella para la sección “No es un Hasta Siempre” porque pronto se acogerá a retiro voluntario; fue una entrevista de 30 minutos donde Anita literalmente “se soltó”… nos contó cómo fueron sus primeros años, su labor como enfermera asistencial, cómo alcanzó el grado de subdirectora y principalmente, cómo pudo quedar en el corazón de cada enfermero(a) de este hospital, y no tan solo ellos, sino de médicos, profesionales, TENS y paramédicos, auxiliares y administrativos… Aquí dejamos su entrevista:

Sra. Anita, ¿cuándo comenzó a trabajar en Hospital San Fernando?
Llegué en noviembre de 1980.

Egresando de…
La Universidad de Chile, con sede Talca.

Usted, ¿es de San Fernando, cierto?
No, yo soy oriunda del sur, específicamente de la localidad de Collipully, novena región y con tan solo dos añitos llegué a Peumo.

¿Y viviendo en Peumo decidió estudiar en la universidad?
Si, antes eso si estudié la enseñanza básica en la Escuela Superior Nº1 de Peumo que era la única que había en ese entonces, y después me fui a la Escuela Consolidada de San Vicente a continuar la enseñanza media y de ahí a la universidad.

¿Entonces es en San Vicente donde le picó ese “bichito” para estudiar una carrera en área de la salud?
Yo creo que en Peumo… durante mi niñez tuve a mi madre bien enferma, entonces pensé que una forma de ayudar era saber qué hacer cuando una persona padece una enfermedad. Quería algo relacionado con salud como medicina, odontología, enfermería… quedé en odontología pero preferí la enfermería porque me quedaba más cerca Talca.

Entonces estudió, egresó y llegó al hospital en 1980, ¿a qué servicio arribó?
A Pensionado

¿En el hospital antiguo, me imagino?
Sii, el servicio de Pensionado estaba ubicado donde hoy está el Jardín Infantil “Bambi”.

Es un edificio con salas grandes y altas…
Sii, tenía doce piezas, ahí se atendía a todo paciente privado.

Sra. Anita, ¿qué recuerdos tiene de esos primeros años de trabajo?
Yo llegué a Pensionado y después me fui a Pediatría donde viví una época súper linda porque me encantó trabajar con los niños. Además, el grupo de funcionarios de ese servicio era muy unido, los médicos, enfermeras, técnicos en enfermería y auxiliares, éramos todo una “familia”. 
De hecho lo que recuerdo es que hacíamos desayunos en las mañanas para los médicos porque la mayoría de ellos venían desde sus casas sin alimentarse, entonces se me ocurrió venderles y aceptaron gustosos, y con ese dinero celebrábamos la navidad con los hijos(as) de todos los funcionarios, y venia el Viejito Pascuero, comprábamos regalos, teníamos un paseo, era súper lindo… Si le preguntas a funcionarios de esa época sobre esto, lo recuerdan con muchísimo cariño.

Y en esta época que usted acaba de mencionar, ¿cómo era el trato al paciente?
Haber, era distinto a lo que hoy se ve, pero también era muy paternalista, me explico: nosotros nos quedábamos con los niños y los padres podían pasar un ratito y mirarlos desde afuera, no convivían con ellos como sucede hoy en día; podían mirar solo desde afuera, haciendo que fuera algo “traumática” la hospitalización y recuperación del niño. Por ende, nosotros asumíamos ese rol paternalista que mencioné y los acogíamos como si fueran nuestros propios hijos.

¿Y cómo cambio al sistema que existe en la actualidad?
Nos fuimos dando cuenta que el niño(a) se mejoraba más rápido cuando convivía en el poco tiempo que estaban con sus padres. Como hospital y servicio, fuimos pioneros incluso antes que saliera el dictamen presidencial, de que el paciente pediátrico tenía que estar con su familia mientras permanecía hospitalizado. Este nuevo sistema lo implementamos con los hijos de nuestros funcionarios. Me acuerdo haber conversado en su oportunidad con la Dra. Leiva y le plantié la idea de dejar pasar a los propios trabajadores del hospital a acompañar a sus niños que estaban enfermos, y ahí nos dimos cuenta que se mejoraba más rápido.

Este sistema que usted nos acaba de mencionar, de que los padres no podían acompañar a sus hijos, ¿venía de un buen tiempo atrás y ustedes lo fueron modificando?
Antes, por ejemplo, nos niños(as) no se podían mover de las camas. Hay que recordar que antiguamente el hospital era atendido por monjas y ellas tenían un sistema riguroso en que el niño se quedaba hospitalizado sin moverse, no podía jugar, no podía hacer nada y con las manos arriba de las sábanas; eran súper estrictas. Entonces nosotros fuimos cambiando ese paradigma, fuimos haciendo que los menores se entretuvieran, les comprábamos juguetes, etc., haciendo más amena su estancia como paciente pediátrico.

Pasando a otro tema, médicos, profesionales, técnicos, “colegas”, ¿a quién recuerda de esa época? ¿Alguien continúa trabajando o quizás ya se acogieron a retiro?
Haber, recuerdo a los pediatras como la Dra. Leiva, el Dr. Durán (Luis Patricio), a la Dra. Henríquez (Margarita, actual directora), al Dr. León, al Dr. Aranda, y de colegas a la sra. Vicky, a la sra. Maggi, y de técnicos paramédicos, se me vienen a la memoria excelentes personas como sra. Gisella, Margarita Díaz, Cecilia Santibáñez, Marianela Calderón, Elsa Estrada y así varias que podría nombrar, a quienes les tengo un cariño inmenso hasta el día de hoy.

En su vida laboral hay un “hito” que la marca como profesional: el cambio de labor de enfermera asistencial a subdirectora de enfermería, ¿cuándo pasa eso?
En una época estuve en toda la parte asistencial haciendo turnos en pediatría y cirugía, y en un minuto la supervisora del servicio de Pediatría se enfermó y asumí por ella. Antes, llegó un otorrino que siempre me decía “sra. Mary, la jefa de todas las enfermeras”, esto fue en 1985, yo le decía que no, que yo era una simple enfermera nomás, y él me rebatía (rié)… Cuando se enfermó esta colega quedé en su cargo, ahí me di cuenta lo importante que era el área de gestión, que había que estar ahí para poder encargarse todos los recursos, toda las instancias para poder desarrollar una enfermería de mejor calidad. Ese mismo otorrino en 2003 lo nombraron director del hospital, Dr. Óscar Ortiz, y a la Dra. María Henríquez como subdirector médico, y entre ellos, decidieron que podría ser yo la enfermera coordinadora del hospital.

¿En ese momento que cargo tenía?
Era enfermera asistencial de Cirugía Infantil y especialistas en quemados… 

¿Y asumió?
En un primer momento me negué porque en realidad no tenía idea de cómo hacer coordinación; mi colega que estaba anteriormente que era la sra. Marina había renunciado, entonces se necesitaba imperiosamente alguien para que asumiera ese rol. 
Siempre las coordinadoras estaban en el servicio como enfermera asistencial y a la vez en su rol de gestión; entonces yo dije, aceptaré pero “con condiciones” para que no me dejaran, exigí algunas cosas como por ejemplo tener dedicación exclusiva a la coordinación, no estar en otros servicios, además de un diplomado en gestión, grado 10 que era el máximo que tenían mis colegas supervisoras y una oficina que fuera de la coordinadora… dije yo “me van a decir que no”, pero mi sorpresa fue tremenda cuando me dijeron a todo que “si” (jajajajajajajaja rié), así que tuve que aceptar, cosa que no estuvo exenta de incertidumbre, de miedo y de decir “pucha en qué me metí si no sé cómo hacerlo”, es “coordinar todo el hospital”, pero como dentro de las exigencias hice este diplomado, me di cuenta que podía hacerlo, podría enfrentar este desafío y que era capaz… 
Comencé a estudiar, así hice varios diplomados y ahí vi que es tan importante la parte de gestión y coordinación de los diferentes servicios, porque la gran atención que se le realiza al paciente lo hace el enfermero(a), existe un equipo donde el médico da las indicaciones, ya que sin ellas, no podemos ejecutar el cuidado, y la gestión clínica tiene dos pilares: el curar y el cuidar; el curar lo hacen los médicos con sus diagnósticos e indicaciones y el cuidar lo hacemos el equipo de enfermería y técnicos en enfermería; si no está el uno o el otro, no se puede hacer, somos imprescindibles… 
Ahí me pude dar cuenta de la ardua tarea que es la coordinación, estuve de 2003 a 2008 y con la reforma de salud en 2006, para ser un hospital autogestionado en red debíamos tener una subdirectora en enfermería y ahí se nombraron ya que pasaron a ser las personas que estaban en cargos de coordinación, pero después se hizo un concurso al cual yo me presenté y lo gané.

Y es el cargo que tiene hasta hoy…
Así es, desde 2008 a la fecha.

Siendo la primera subdirectora de enfermería en un hospital en la región…
Así es…

¿Qué establecimientos sumaron la subdirección de enfermería?
Primero nosotros, luego el Hospital Regional, luego Santa Cruz, Rengo y San Vicente.

Desde el punto de vista administrativo (gestión), ha podido evidenciar una evolución en la prestación que brinda el enfermero(a), ¿cómo ha sido esa percepción desde su mirada y gestión?
Al principio cuando llegué éramos muy pocas enfermeras, no más de diez; después fue aumentando el número con la llegada de cargos, se crearon otros programas y unidades, pero siempre estábamos al debe; este es uno de los hospitales que siempre tuvo una brecha muy grande respecto a la parte de enfermeras y técnicos paramédicos y también de médicos. Yo estoy muy agradecida de mis colegas porque les encomendábamos un sinfín de tareas y las cumplían, de hecho algunas hacían hasta tres cosas a la vez.
Pero con la reforma de salud y al estar en el código sanitario donde nos hacían responsables de las cosas que pasarán, no podíamos sustentar esa forma de trabajo y tuvo que eliminarse esta brecha de profesionales y técnicos.
Me dediqué durante este tiempo a hacer estudios, ver las cargas laborales con herramientas que poseemos nosotros, para darnos cuentas que necesitábamos más funcionarios y lo solicité en reiteradas oportunidades hasta que un director me escuchó y se pudo llevar a cabo. De un total de 45 enfermeros(as) tenemos 86 en la actualidad, y siento, algún siguen faltando en algunas unidades que por encomendacion de funciones, algunas enfermeras siguen tomando dos unidades…

Y claro, esto también se da porque el hospital continúa complejizándose
Así es; fue increíble, o sea, tenemos polos de desarrollo que antes no teníamos. El hospital fue tomando mayor responsabilidad, fue complejizándose pero con la misma gente, entonces ya no dábamos a vasto; era necesaria la reingeniería en cuanto al recurso humano.

Así se fueron incorporando profesionales al área, por ejemplo, la UPC y se fueron creando programas como la Unidad de Hospitalización Domiciliaria…
Efectivamente. El Ministerio de Salud se fue dando cuenta que uno tenía que ir avanzando, haciendo una atención progresiva del paciente. Pero lo más interesante que yo encuentro que ha pasado en el último tiempo, es que con la reforma, el paciente es el centro de la atención, algo que debió haber sido siempre, me explico: antes tenías que ser paciente y esperar que lo atendieran y ahora, ya no hay en los servicios el “estanco”, no existe la “cama del doctor tanto” o la “cama del especialista tanto”, etc.; sino que el médico va donde está el paciente, no al revés. 
Antes, por ejemplo, había cinco camas exclusivas para un “doctor especialista”, si él no venía, esas camas no se ocupaban, en cambio ahora todas se utilizan, se optimiza el recurso y para una mayor eficacia se creó la Unidad de Gestión de Camas que está preocupada que cada una sea ocupada como corresponde. Entonces, el paciente llega, se hospitaliza de acuerdo a su gravedad, y se organiza la atención con los médicos que les corresponda.
Y lo otro bueno que se implemento es el abrir los hospitales a la comunidad, en el sentido de que antes había ciertas horas de visitas y punto; hoy le damos mayor facilidades para el acompañamiento ya que sabemos que el paciente tiene una recuperación más favorable si está con su familia. 

¿Es así como en 2013 recibe la categoría de “Hospital Amigo”?
Así es, cosa que hoy se implementa sin mayores inconvenientes. Además, con esto nos dimos cuenta que habían algunos pacientes que en vez de ocupar una cama, podía estar hospitalizado en su domicilio, y nosotros mover a nuestros funcionarios… así se creó la Unidad de Hospitalización Domiciliaria. 

Uffff… si pudiéramos seguir enumerando los logros en su gestión, no tendríamos espacio en la página web. A modo de resumen, su labor se traduce en el cuidado del paciente y en la protección del enfermero(a):
La función principal de la subdirectora de enfermería es coordinar que todos los recursos tanto físicos como humanos, estén para que se dé una atención de mejor manera, con seguridad y calidad al paciente; asesorando a la Dirección y a la subdirecciones médica, administrativa y de Recursos Humanos (hoy conocida como Subdirección de Gestión y Desarrollo de las Personas).

Ya para finalizar esta entrevista, existe un aspecto emocional en todo esto, no todo es trabajo, sino que también hay un espacio para las anécdotas, vivencias, momentos tristes o alegres, etc.; son casi 40 años en un hospital que fue “mutando para bien” que se ha ido acomodando a los nuevos tiempos…
Tiene que ser así; cada vez debemos tener menos pacientes hospitalizados, debemos preocuparnos más de la promoción y prevención.

Y en virtud de eso, quizás quiera dedicar algunas palabras a ese grupo de “colegas” como las llama, a las enfermeras y enfermeros, y quizás también a ciertas personas con quien ha tenido una cercanía inmensa en este tiempo… ¿qué les diría?
Yo tengo que agradecer mucho al Hospital de San Fernando, agradecer en cuanto a mi crecimiento personal, en todo lo que pude obtener gracias a mi labor, tanto para mí como para mi familia, y agradecer a todos los funcionarios porque cada uno me enseñó a ser lo que soy, desde el médico más sabio hasta el auxiliar de servicio que también con sus conocimientos supo hacer las cosas bien para que nosotros pudiéramos entregar una atención con seguridad al paciente.
Creo que todos los funcionarios fueron como mi familia, me dediqué de lleno a esto, esta labor la hice con mucho cariño, me gusta mi trabajo, me gusta ser enfermera, me gustó ser enfermera asistencial, enfermera supervisora y me gustó más ser subdirectora de enfermería… le debo a cada uno de los funcionarios lo que soy, a los que estuvieron siempre conmigo y los que me hicieron la vida imposible en algunos momentos, me sirvió para crecer como persona porque las críticas sirven para pararse aun más. Siento que la mayoría me entregó mucho cariño y eso lo echaré de menos, fui una persona que recibió y dio cariño.

¿Y ahora a dedicarse a la familia y al nieto?
Si, totalmente, y dedicarme a mí, a Ana María Moraga Illesca… creo que tengo que dar mucho a otras personas, a mi familia, a mi padre, y mi nieto y próximos que vendrán…-


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